La mayor calima que se recuerda en la Península en los últimos años está dejando imágenes dignas de recordar, pero también un reguero de narices irritadas, ojos rojos y complicaciones respiratorias por toda España. Y es que, pese a que el fenómeno es común en algunas zonas del país, el polvo en suspensión y sus consecuencias sanitarias están dejando descolocados a muchos de nosotros. ¿De verdad es tan preocupante como se dice? ¿Tenemos que reducir todo lo que hacmeos al aire libre? ¿Podemos hacer deporte con la calima ahí fuera?