Hay pocas enfermedades más sádicas que la Esclerosis Lateral Amiotrófica. Es un mal degenerativo, lento, progresiva que, poco a poco, va desconectando las motoneuronas del sistema nervioso y va encerrando a los pacientes en ellos mismos. Esa parálisis muscular se va extendiendo impidiendo controlar las partes del cuerpo, primero, y de hablar, después.
Durante años, se ha trabajado en diseñar sistemas para permitir a estos enfermos poder seguir comunicándose. El ejemplo de Stephen Hawking, quizás el paciente más famoso del mundo, es paradigmático: durante a los se comunicó a través de los músculos extrínsecos del ojo, unos de los que más tardan en degenerar. Pero ¿qué ocurre cuando se pierde del todo el control y no se es capaz de comunicarse ni siquiera a través de la mirada?
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