Pelar un plátano puede parecer sencillo para los humanos, pero requiere de una delicadeza que la mayoría de brazos robóticos no tienen. No ha sido hasta ahora cuando un robot ha sido capaz de pelar plátanos con soltura. Y para lograrlo, han tenido que aplicar ‘machine learning’. Es decir, la máquina ha tenido que fijarse en cómo lo hacíamos los humanos para poder replicarlo con éxito.
Por la piel, por la forma desigual del plátano, por esa textura rugosa y por un cuerpo bastante endeble. Un plátano es todo un desafío para los robots, tanto a nivel físico para las “pinzas” del robot como para el “cerebro”, donde los algoritmos de visión por computador tienen muchos elementos complejos a tener en cuenta.