Ya no tiene vuelta atrás. A partir del viernes muchos de los panes que llevamos comiendo durante casi 40 años no podrán seguir haciéndose. Y es que el 8 de abril entra en vigor la normativa que limita las cantidades máximas de sal en la panadería. Una normativa que el Gobierno tuvo que retrasar tres años para permitir que los panaderos pudieran adaptar sus recetas y empaquetados. ¿Qué impacto tiene esta norma en nuestro día a día? ¿Qué tiene el Gobierno en contra de la sal?