Las migraciones llevan décadas siendo uno de los temas centrales de la política en Occidente. En los últimos años, no solo es que el discurso antiimigración se haya convertido en uno de los grandes polarizadores de la esfera pública, sino que la “crisis de refugiados” tuvo un impacto enorme en la Unión Europea.
En España, todo esto lo sabemos bien. Hemos pasado de tener un “problema” con la emigración durante finales del XIX, principios del XX y la posguerra a tener un “problema” con la inmigración a finales del XX y principios del XXI. Tanto es así que buena parte de nuestra política exterior se explica en “controlar los flujos migratorios”. Pero ¿Y si esto fuera algo a punto de acabarse? ¿Y si como defienden algunos estamos viviendo la última época de las grandes migraciones?