Hace años que los aficionados del motor vienen proclamando una queja recurrente: todos los coches son iguales. Y, desde luego, no falta parte de razón en la crítica. Las alianzas entre fabricantes, con conglomerados cada vez más grandes, están estandarizando los vehículos. Y el coche eléctrico ahondará en este problema. ¿Cuál será el valor diferencial en el futuro?: el software.