El precio de los móviles está desbocado. Siguiendo al precio de la luz, el reciente aumento de los costes de los carburantes y las subidas en los alimentos, el sector de la telefonía móvil no ha logrado esquivar la bala de la inflación. Lo estamos notando sobre todo en la gama media, en la que cada vez es más difícil hacerse con un gran móvil en calidad-precio, si queremos que sea un móvil nuevo, de 2022.
Siempre ha habido disyuntiva entre si es mejor comprar un modelo más potente del año pasado o un gama media actual, pero este 2022 la distancia es mayor que nunca. Comprar el modelo del año pasado, en múltiples ocasiones, sale más barato y, más allá del precio, nos llevamos un mejor teléfono.