Desde 1990, cuando murieron 5.736 personas en las carreteras, hemos mejorado mucho. Para que nos hagamos una idea, 2021 acabó con 1.004 fallecidos y eso, en un contexto anual en el que el español medio pasa 300 horas en la carretera y recorre 12.000 kilómetros, es impresionante.
Mucho más impresionante aún si tenemos en cuenta que, en fin, la mayor parte de las veces no sabemos muy bien qué hacer para reducir los accidentes. Y el mejor ejemplo de esto son los letreros con información, consejos y advertencias que trufan las carreteras de todo el país. Son un sistema barato, directo y claro de transmitir mensajes. El problema es que no sabemos si esos mensajes sirven de algo.