Hay quien anda por ahí dándolo todo en los benchmarks, al tiempo que disminuye el rendimiento en el “mundo real”, el uso cotidiano. Fue el caso de Samsung limitando el rendimiento de ciertas apps con su GOS, y en nuestros recientes análisis de los Xiaomi 12 Pro y 12 hemos visto cómo, a pesar de dar puntuaciones altísimas en benchmarks, el throttling está presente incluso con el móvil en frío, haciendo que su rendimiento se reduzca.
¿Y si los fabricantes tuvieran razón al limitar? Todos queremos un móvil potente. Pero también queremos que la batería dure. Y que no se caliente. Y que sea longevo. Quizás limitar el rendimiento tenga sentido, y el problema sea la constante guerra por los números. El darse golpes en el pecho por ver quién destaca más en las pruebas sintéticas.