El ojo humano es un órgano muy complejo. En su complejidad radican parte de sus capacidades, pero es el origen de problemas, y es que estudiar los ojos no es tarea fácil. Esto implica por ejemplo que el ojo sea uno de los órganos que no podemos trasplantar. Eso puede cambiar algún día, y es que un grupo de científicos ha conseguido que células de la retina de una persona fallecida sean capaces de “ver” la luz. El nuevo estudio, publicado en la revista Nature, nos da nuevas pistas sobre la vida y la muerte en este órgano tan singular y fuera de él.