Sony ha sido valiente. Las revisiones de estos auriculares que esta marca ha colocado en el mercado hasta ahora han conseguido sobresalir frente a buena parte de sus competidores por la calidad de su tecnología de cancelación activa del ruido, su autonomía, y también por su muy bien resuelta ergonomía. Su sonido también es convincente, aunque en nuestra opinión en este ámbito no brillan con la intensidad con la que lo hacen en las tres áreas que acabo de mencionar.
Cuando un fabricante de electrónica de consumo da con una fórmula ganadora suele costarle introducir en ella nuevos ingredientes con el potencial de incrementar su margen de riesgo. Aun así, Sony ha decidido asumir en esta quinta revisión de sus WH-1000 algunos cambios que permiten a estos auriculares desmarcarse de sus predecesores, aunque, eso sí, manteniendo intacto el pedigrí de este modelo. Al menos sobre el papel.
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