Esta mañana, la Comunidad de Madrid alertaba de ocho pacientes con síntomas “clínicamente compatibles” con la viruela de los monos y anunciaba que se estaban tomando las medidas necesarias para descartar que se tratara de esta enfermedad infecciosa. No es para menos: se trata de una dolencia poco frecuente (y mucho menos grave que la vieja viruela humana), pero que puede llegar a generar serios problemas. Pero más allá de eso, se trata de la protagonista de uno de los brotes epidemiológicos más raros de lo que llevamos de década. Y eso es mucho decir.