Una de los mayores placeres fotográficos del mundo es hacer un buen retrato, porque sabes que eres el único que lo ha podido hacer en ese momento. Y no es fácil conseguirlo, porque hay muchas cosas de las que hay que estar pendientes. La luz, la empatía entre los dos implicados, la técnica, el momento, el objetivo elegido, el revelado, el fondo… Aquí vamos a ver cómo conseguir un buen trabajo cuando nos dicen ‘Hazme una foto’.