Durante unos 50 milenios neandertales primero y sapiens después utilizaron la cueva de Ardales, situada en el municipio malagueño del mismo nombre, como lugar de enterramiento y también a modo de lienzo de pinturas rupestres. Un equipo hispano-germano en el que participan investigadores de la Universidades de Cádiz y Almería lleva desde 2011 estudiando este entorno y acaba de publicar sus hallazgos en la revista PLOS ONE.