A finales de la semana pasada, la nave espacial rusa Progress 81 llegó a la Estación Espacial Internacional con casi tres toneladas de alimentos, combustible y suministros. Días después, Space X enviaba su propia misión de avituallamiento. Puede parecer una coincidencia inocente, pero en ella se resume la gran batalla espacial de los últimos meses, una batalla que está ganando este Elon Musk.