Mucho antes de que “nuestro padre el Sol, viendo a los hombres en el estado en el que estaban, se apiadara de nosotros y enviara a su hijo Manco Capac para fundar Cuzco” y crear el Imperio del Inca, la cordillera de los Andes ya era un hervidero de pueblos que escalaban de un lado a otro las montañas conectando con enormes esfuerzos la costa del Pacífico con la selva amazónica. El mejor ejemplo es el Chavín de Huántar.
A 450 km al noroeste de Lima y a una altura de 3200 metros sobre el nivel del mar, esta tupida red de caminos y galerías de piedra fue un centro administrativo y religioso a mitad de camino entre un lado y otro de la cordillera desde, al menos, 1500 años antes de la era cristiana. En 1985 fue declarado patrimonio de la Humanidad, ahora acabamos de descubrir que es algo mucho más complejo de lo que imaginábamos.