No es casualidad que el infierno sea un sitio caluroso. El frío hace daño, es afilado, puede matarte; pero el calor, el calor de verdad, es un tipo de tortura muchas veces peor que cualquier otra que podríamos haber imaginado.
Al menos, yo no soy capaz de imaginar muchos castigos más desesperantes que el estar condenado a dormir todas las noches a muchísimos más grados de los razonables. Igual es debido a que son las 3 y 27 de la mañana, hace 20 minutos que desperté empapado de sudor y desde entonces estoy buscando qué dice la ciencia sobre cómo dormir en verano cuando no tenemos aire acondicionado.