El debate sobre si tomar una copa de vino al día es bueno o malo lleva con nosotros más de medio siglo. En los años 60, de hecho, el carácter “cardioprotector” del vino se convirtió en algo ampliamente defendido por la comunidad médica y en países como Francia, se convirtió casi en un factor identitario que explicaba la salud de hierro del país pese a consumir mantequilla como si no hubiera un mañana.
Con el paso de los años, pese a la manipulación de las empresas interesadas, esa idea ha ido perdiendo terreno y se ha repetido mucho que no hay cantidades seguras si hablamos sobre el consumo del alcohol. Ahora, un macroestudio publicado en una de las revistas médicas más prestigiosas del mundo, vuelve a poner el asunto encima de la mesa. ¿Y si la copa de vino diaria fuera saludable (para algunos)?