JPEG y PNG han sido los formatos de imagen más utilizados durante los últimos 25 años, pero eso está cambiando. Dos formatos más modernos, WebP y AVIF, están sustituyéndolos, aunque signifique decenas de problemas de incompatibilidad. Si habéis descargado una imagen y en vez de ser un jpg es un formato que no podéis abrir, quizás es porque sea una imagen WebP o AVIF y vuestro sistema operativo, programa o web no esté actualizado para trabajar con este formato.
Las ventajas de estos nuevos formatos son evidentes: son de código abierto, reducen al máximo el tamaño de las imágenes, hay menos pérdida de calidad, son compatibles con imágenes animadas al estilo GIF y en general permiten que las páginas web sean mucho más ágiles.
Podemos estar de acuerdo en que son argumentos de peso suficientes como para que merezca la pena apostar por estos formatos. Sin embargo, el proceso de adopción está siendo más lento del deseado y por el camino los usuarios nos estamos encontrando con muchos errores.