Estamos en pleno verano, pero Europa ya empieza a mover ficha para lo que se plantea como un invierno muy duro para el sector energético. Mientras Gazprom ha anunciado que el gasoducto Nord Stream 1 solo operará al 20% de su capacidad, la Unión Europa ha cerrado esta semana un acuerdo para reducir el consumo de gas. Un pacto entre los 27 ministros de Energía donde no todos han defendido las mismas posiciones. Mientras países como Alemania se ven directamente afectados, desde España se defiende la excepcionalidad que supone la península ibérica.