Lo que nos ahorramos por un lado, lo pagamos por otro. El tope al gas ha ayudado a rebajar el precio del megavatio hora de la energía, pero la compensación adicional a las empresas gasistas provoca que muchos se pregunten hasta qué punto la ‘excepción ibérica’, que pronto podría aplicarse en toda Europa, sale a cuenta. Han pasado varios meses desde su puesta en marcha y ya se pueden extraer algunas conclusiones.