Una ciudad entera apiñada en un bloque residencial. Una mole que lleva casi a la literalidad lo de las “colmenas humanas”. Suena disparatado, pero si estás dispuesto a coger un avión, atravesar Europa e ir hasta las afueras de San Petersburgo podrás comprobar por ti mismo que es factible.
Allí, en Kudrovo, una localidad situada a poco menos de media hora en coche de la antigua capital imperial rusa, se alza una enorme edificación bautizada como Novy Okkervil en la que residen entre 18.000 y 20.000 personas. Tantas, más o menos, como las empadronadas en algunos municipios de España, como Baena o Lalín, y no muchas menos de las que te puedes encontrar en Calatayud.