“Lo raro no es concoer a gente más tonta que una urraca australiana, lo raro es concoer a alguien más listo”. La primera vez que oí hablar de los córvidos fue en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Granada y fue así, con esa frase. Desde entonces, siempre que oigo hablar de esos bichos australes me acuerdo de aquel ornitólogo despotricando de media humanidad. Hoy también me ha pasado y, además, para darle la razón.