“Somos una startup”, nos decía George Zhao, CEO de Honor, al tiempo que se le escapaba una pequeña sonrisa que compartían también el resto de los periodistas presentes. Estábamos en China, justo tras el lanzamiento del nuevo Honor Magic V2 el pasado julio. Durante unos días, Honor nos abrió las puertas de sus fábricas, de sus laboratorios y de sus oficinas y pudimos hablar con varios de sus ejecutivos, incluyendo el propio CEO.
¿Mi resumen de todo lo que vi en una frase? Honor no podría estar más lejos de ser una startup: es una empresa enorme (más de lo que puede parecernos hoy en día desde aquí) que viene muy fuerte en producto, en inversión y en infraestructura no sólo para convertirse en el fabricante chino por excelencia, sino para buscar rivalizar de tú a tú con otros grandes como Apple o Samsung. ¿La explicación más en detalle? Vamos a ello.