“Como arreglar las cosas poniendo mogollón de cinta aislante”. Hace un par de años, el profesor Manuel Herrador decía que estaba “convencido de que en algún momento del futuro la gente mirará cómo construimos hoy en día y pensará lo mismo que cuando nos cuentan que antes los cirujanos hacían sangrías y cataplasmas”. Herrador sabe de lo que habla, es profesor de Hormigón Estructural en la Universidad de a Coruña y lleva años muy interesado en cómo será ese hormigón en el mundo que viene.
No he podido dejar de pensar en esa idea mientras me alejaba de la presa “sin uso” de Rules y llegaba a los pueblos blancos de la Alpujarra granadina. Ahí, en apenas un puñado de kilómetros se puede ver un caso de libro en el que hemos intentado arreglar con “mucha fuerza bruta”, cosas que podrían hacerse de forma mucho más quirúrgica, mucho más económica y mucho más sostenible. Y todo ello con una tecnología medieval que está a punto de perderse.