España es el gran granero de gas para Europa. Una gran potencia energética gracias a su capacidad regasificadora, que ha tenido un papel clave en el plan de independencia del gas natural procedente de Rusia. Pero este rol no es fruto de un día, sino de una estrategia a lo largo de los años. Mucho antes de que Europa se enfrentase a esta crisis. Todo se lo debemos a una estrategia que empezó hace más de 60 años.