Hace dos años México tomó una medida que cada vez más países sopesan o aplican: eliminar por completo el cambio de hora. En la práctica lo hizo de forma asimétrica, como ya sucede en Estados Unidos o Rusia: algunas regiones próximas a su frontera septentrional seguirán cambiando el huso. La decisión fue significativa y, dado el estado del debate en Europa, generó mucha atención.