Madrid tiene tantos turistas que una empresa intentó hacer negocio con los baños de pago. Ahora ha entrado en concurso de acreedores

Madrid tiene tantos turistas que una empresa intentó hacer negocio con los baños de pago. Ahora ha entrado en concurso de acreedores

La noticia la reveló en febrero Antonio Giraldo, geógrafo, urbanista y concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid. En un tuit que acabó viralizándose contaba cómo un bajo comercial del centro de la ciudad que en su día había acogido una sucursal bancaria estaba viviendo una segunda vida como baño privado. Podría parecer una curiosidad sin mayor trascendencia, pero esa ‘transmutación’ dice mucho de Madrid y la turistificación que viven otros destinos de España.

Ahora los aseos vuelven a ser noticia, pero por una razón bien distinta: aunque el turismo madrileño se mueve en cifras récord, el negocio no ha despegado.

Donde dije banco, digo baño. Para entender la polémica hay que remontarse unos cuantos meses atrás, al 5 de febrero, el día en que Giraldo publicó el tuit en el que alertaba del cambio de uso de un bajo situado en pleno centro de Madrid, para ser más precisos en la Plaza de San Miguel, cerca de la Plaza Mayor. 

El espacio, que en su día había acogido una sucursal bancaria, se había reconvertido en unos baños privados. Y para demostrarlo Giraldo incluía varias fotografías en el que se veía el escaparate con un enorme logo de ‘WC’ y el acceso al nuevo negocio, con torno automático, luces, valla y lector de tarjetas incluido.

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“La turistificación descontrolada del centro”. ¿Es noticia que un local comercial cambie de uso, que abran unos baños privados en el centro de Madrid? La respuesta es sí. Quizás parezca una curiosidad, pero el cambio representa una transformación mucho más profunda y amplia: la pérdida de servicios orientados a los vecinos en favor de otros centrados en clientes de paso, como los turistas. De oficina de BBVA a aseo privado al que se accede previo pago con tarjeta.

“El fenómeno de la turistificación descontrolada en el centro de Madrid nos trae una novedad: un local comercial tradicional transformado en unos aseos privados a un euro de coste que pagas con tarjeta en un torno de entrada”, reflexionaba. “Si la ultra-presión que los turistas hacen sobre los servicios públicos, como los baños públicos, no se repercute vía tasa, descuida que ya llega el sector privado”.

Baños privados y mucho más. En realidad los aseos privados eran solo una pieza de un fenómeno mucho mayor. Los vecinos de la Plaza de San Miguel quizás viesen cómo un bajo comercial se convertía en un WC de pago en vez de acoger una farmacia, frutería, zapatería, un súper o cualquier otro negocio de barrio, pero es que en otras zonas de la ciudad ha ocurrido algo similar con locales claramente orientados al turismo, como consignas, alojamientos o tiendas de recuerdos.

No es nada extraño ni exclusivo de la capital. Hace no mucho en Santiago de Compostela echaron cuentas y descubrieron que en el casco histórico ya es más fácil comprar un souvenir que una barra de pan. Otro ejemplo claro lo deja Málaga. Allí un informe del Ayuntamiento advierte de que “el turismo masivo puede llevar a la proliferación de establecimientos gastronómicos de baja calidad” y señala los riesgos que acarrea “la expulsión de negocios autóctonos y de valor añadido, reemplazados por tiendas de souvenirs y otros comercios para turistas”.

¿Un negocio no tan negocio? La noticia de los baños privados del centro de Madrid podría haberse quedado ahí, en un ejemplo más de turistificación urbana. Hace unos días sin embargo volvió a protagonizar otro titular, en este caso en una información avanzada por El Confidencial: aunque Madrid ha alcanzado un récord de pernoctaciones de turistas extranjeros, los WC de pago han resultado ser menos negocio de lo que se creía. Según revela el diario, la compañía que está detrás, The Mad Toilets, ha presentado el concurso de acreedores abrumada por las pérdidas.

La noticia tiene más interés si cabe porque inicialmente el proyecto estuvo ligado a Víctor de Aldama, un empresario asociado a episodios tan controvertidos como el caso Ábalos o la trama de los hidrocarburos. Cuestiones políticas al margen, El Confidencial explica que la sociedad presentó el procedimiento especial de microempresas ante el juzgado de lo mercantil asfixiado por las cuentas.

En el juzgado declararon la apertura del procedimiento especial de liquidación y el procurador de la compañía optó por un proceso de continuación. Ahora se ha escogido a una firma madrileña especializada en reestructuración.

¿Se sabe algo más de la firma? Sí. Según los datos remitidos al juzgado, la empresa se encontró con unas pérdidas que hacían inviable su continuidad: la cifra de negocios era nula mientras el pasivo superaba los 750.000 euros.

En consecuencia el juez optó por el procedimiento especial de liquidación de la microempresa. En la plataforma Empresite puede verse que su estado actual es el de concurso. Para prestar el servicio, la compañía contaba con cuatro trabajadores que se encargaban por ejemplo de la limpieza y supervisión. En su día el local se dotó de cubículos individuales, dispensadores de papel, lavamanos y secadores.

Buscando las causas. La pregunta llegados a este punto es… ¿Por qué no funcionó el proyecto? ¿Por qué no ha logrado convertirse en un negocio rentable en pleno boom turístico? De entrada el local contaba con un hándicap importante: no muy lejos de allí, a unos minutos a pie, hay aseos públicos que forman parte de la red de 129 WC de acceso libre cuyo mantenimiento, aclara el Ayuntamiento, se costea con publicidad. A esa competencia se suma la que ejercen otros negocios como las cafeterías, bares y restaurantes al alcance de los turistas.

Para acceder a los aseos privados era necesario abonar un euro con tarjeta y el servicio tampoco estaba disponible las 24 h del día. En febrero elDiario explicaba que el negocio estaba funcionando con un horario provisional, aunque el objetivo era operar de nueve de la mañana a doce de la noche. Para ello, eso sí, explicaba una empleada, sería necesario más personal. En un post publicado en LinkedIn, Esteban Mancuso señala esa y alguna que otra clave que explican lo ocurrido.

En concreto habla de una “subestimación de la demanda real y del comportamiento del usuario”, un horario que limitaba considerablemente el uso potencial (de 11.00 a 19.00) y el desequilibrio entre los ingresos y gastos. El local quizás tuviese clientes, pero cada uno abonaba un euro y son necesarios muchos euros para cubrir unos costes de operación elevados marcados por las nóminas del personal, la inversión inicial y el mantenimiento de un local de 273 metros cuadrados (m2) situados además una “zona prime” de la capital.

Imágenes | Google Maps 

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La noticia

Madrid tiene tantos turistas que una empresa intentó hacer negocio con los baños de pago. Ahora ha entrado en concurso de acreedores

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Carlos Prego

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