


Ya han pasado algunos días post carrera, he tenido tiempo para pensar y analizar bien todo lo vivido. Si bien no salió el resultado que buscaba, pero no fué del todo malo, es más, si lo pienso fríamente, salió bastante bien dentro de todo.
El proceso partió hace muchos meses atrás, cuándo decidí empezar entrenar con un coach basado en IA llamado HumanGO, que tiene la gracia que después de unos test y definir tus carreras objetivo, comienza a preparar un plan de entrenamiento bien estructurado. En un principio cuándo los volúmenes de entrenamiento no eran tan altos (10hrs/semana) tenía un cumplimiento alto, casi del 100%, pero al avanzar el periodo, se fueron sumando horas (hasta 18hrs/semana) y el día a día se empezaba a complicar, debido a que las actividades laborales que, en mi rubro, tienden a subir exponencialmente en los últimos meses del año y sumado a otras actividades hogareñas impostergables, lo que al final se tradujo en que mi cumplimiento del plan bajó como al 65% y eso me tenía muy intranquilo a pesar de que los entrenamientos clave de cada semana los sacaba sin problemas.
El viaje a Valdivia partió un miércoles muy temprano, a las 04:30 a.m., con la camioneta de mi amigo Jordan cargada de bicicletas, bolsos y muchas ganas.
Durante los días siguientes se hizo todo lo que corresponde como es ir a retirar el kit de carrera, vitrinear en los distintos stand cosas que uno se compraría si tuviera presupuesto ilimitado y no caer en la tentación de dar un “tarjetazo” y hacer compras irresponsables, pero tuvimos suerte y pudimos sacarnos una foto con 2 leyendas del triatlón como son Mark Allen y nuestra leyenda local Cristián Bustos. También participar en algunos entrenamientos grupales de reconocimiento de las distintas disciplinas (natación, ciclismo y trote).
El día antes de la carrera, tocó ir a la charla técnica en el hotel Dreams y a dejar las cosas al parque cerrado (bicicleta y bolsas de transición), lo cual siempre es todo un ritual de revisar y volver a revisar dónde quedaron tus cosas para sacarlas lo más rápido posible el día de la carrera, luego de cumplidas todas las tareas obligatorias, nos fuimos a comer algo y llegamos a la casa a descansar tipo 17:30hrs, hasta el día siguiente.
Durante la noche, hubo lluvia intensa en varias ocasiones, tan intensa que me despertó en más de una ocasión.
El día de la carrera comenzó a las 06:00 tomando desayuno y saliendo antes de las 07:00 al parque cerrado para revisar, una vez más, que todo estuviera OK con las bicicletas y las bolsas de transición, de ahí nos fuimos en los buses de acercamiento al lugar de la largada para ponernos los trajes de natación y hacer un calentamiento.
Cerca de las 09:00 nos fuimos a encajonar para la largada de la natación, los nervios ya estaban instalados, pero controlados, el clima iba en franca mejora y durante la espera hasta nos dió mucho calor. A las 09:15 largan los elite, luego 09:30 larga el cajón 1 de los Age Group y tipo 09:40 largó el cajón 2 donde yo me encontraba.
La natación este año fué excelente, las condiciones eran ideales, no había viento, la temperatura del água estaba fresca, pero no helada, la corriente siempre a favor permitió terminar los 1900mts. en 30 minutos, a ritmo de 1:34min/100mts, lo cual me dejó con una sonrisa que no se me borraba de la cara y que me hizo recordar mi época de adolescente (dónde nadaba muuuy rápido) y haber nadado en ese mismo río en la posta náutica 4×1500 en febrero de 1992 durante la semana Valdiviana.
En la T1, dado que hice tan buen tiempo en la natación que hice la transición con toda la calma del mundo, aunque debo decir que exageré un poco, debí apurar algo y no perder tanto tiempo en ésta etapa.
En el ciclismo el clima seguía un tanto inestable, ya estaba nublado nuevamente, hasta el minuto iba muy contento y pensando en irme “conteniendo” ya que el año pasado, por apurar demasiado en el ciclismo terminé acalambrado en el km 80. Luego de andar unos kms., el clima cambió drásticamente y nos agarró un chaparrón de lluvia, que nos dejó completamente empapados, hasta el interior de los zapatos estaban inundados. El recorrido estuvo bastante entretenido, el clima tuvo de todo, desde sol, hasta granizos.
Lamentablemente vi varias veces la ambulancia en acción y presencialmente me tocó ver una caída bastante fea llegando al pueblito de Máfil.
El ciclismo, para mi, iba impecable hasta el km. 40 en el que, al pasar un resalto, se me cae una caramagiola con isotónico, pero no me importó ya que un poco más adelante sabía que iban a estar regalando caramagiolas con powerade.
El problema fué que unos pocos kms. más adelante, cuándo fui a reponer la comida en el bolso delantero de la bici, noté que la bolsa que llevaba en el trisuit con la alimentación para el resto del ciclismo y el trote se me había caído, no sé bien cuándo paso, pero supongo que fué en el mismo punto dónde perdí la caramagiola, así que estuve un par de minutos pensando que hacer, por suerte siempre mantuve la cabeza fría, no me desesperé y finalmente decidí bajar el ritmo y pedalear los 50kms restantes con lo poco y nada de alimentación que me quedaba. Así que en la práctica hice esos 50kms, sólo con hidratación. Afortunadamente, el plan funcionó, ya que llegué sin calambres a la T2, pero casi sin energía y con la gran incertidumbre de cómo enfrentaría el trote, ya que me quedaban 21kms. de trote por delante, lo que significaba aproximadamente unas 2hrs, al menos, para cruzar la meta.
En la T2, los planetas se alinearon y en la silla del lado estaba Javier Fernández, un compañero de equipo, al cual, mientras nos cambiábamos de zapatos, le contaba lo que me había pasado y me regaló un gel, el cual me tomé casi de inmediato, esto me permitiría salir a trotar. Sin la ayuda de Javier, no hubiese podido salir a trotar, así que estoy infinitamente agradecido de su gran gesto de generosidad.
En el trote, no consideré que el gel que me tomé en la T2 demoraría unos 20 minutos en hacer efecto y durante el inicio del trote lo tuve que hacer casi caminando, ya que intentaba trotar y se me acalambraban fuertemente las piernas, después de un rato ya pude empezar a correr, pero nunca logré los ritmos que esperaba. Por suerte en el circuito de trote había mucha hidratación, no como el año anterior y había un puesto de geles marca GU así que en cada giro aproveché de reabastecerme para poder terminar.
En la meta, finalmente terminé este 70.3 en 06:06, lejos de los 05:35 que tenía presupuestado, pero a pesar de todo, quedé contento porque igual mejoré mi tiempo en unos pocos minutos respecto de la misma carrera del año pasado y que tuve la capacidad de resolver la “tragedia” de haber perdido la alimentación durante el ciclismo. Además, si consideramos que post carrera quedé bastante “funcional” que en otros 70.3 que he corrido, sin dolores mayores, de hecho ayer miércoles pude hacer un entrenamiento recuperativo de 1hr suave (Rodillo 40min + Trote 20min) y hoy estoy sin ninguna molestia.
El viaje de regreso a Santiago, fué un buen viaje, tranquilo, salimos el lunes cerca de las 11:30 de la mañana, paramos varias veces al baño, a almorzar y a tomar café. Llegamos a nuestras casas alrededor de las 22:00hrs con el corazón llenito, como siempre lo deja vivir la experiencia de correr un 70.3.


