Hacía años que no teníamos una temporada de festivales tan movida. Con la inmensa mayoría de los grandes eventos musicales del verano marcados por la polémica relacionada con el fondo de inversión KKR, el Primavera Sound, que se celebra esta semana en Barcelona, ha decidido posicionarse con una instalación a medio camino entre lo político y lo estrafalario. Que es puro Primavera Sound, también.
El túnel. Primavera Sound ha instalado en el Parc del Fòrum un túnel de 15 metros que replica los sonidos de los bombardeos en Gaza. El nombre de la instalación es ‘Unsilence Gaza’, es obra del ingeniero de sonido palestino Oussama Rima y se ha hecho en colaboración con las ONG Casa Nostra, Casa Vostra y NOVACT. Estas han declarado que “en Primavera Sound el sonido es emoción, conexión, placer. Pero el sonido también puede ser todo lo contrario: puede convertirse en un arma”. A ello han sumado un dato escalofriante: los bombardeos pueden alcanzar los 170 decibelios, “mucho más de lo que el cuerpo humano puede soportar”.
El problema con KKR. KKR es un fondo de inversión estadounidense, una de las mayores empresas de capital privado del mundo, y entre cuyas actividades más criticadas están las inversiones inmobiliarias en territorios palestinos ocupados por Israel, como Jerusalén Este, Gaza y Cisjordania. En 2024, el fondo adquirió Superstruct Entertainment, una compañía que organiza unos ochenta festivales en todo el mundo y que en España está detrás de eventos como Sónar, Arenal Sound, Viña Rock, FIB o Monegros.
La reacción de los grupos. La respuesta no se hizo esperar por parte de numerosos grupos, que cancelaron su participación en muchos de los festivales, y que en algunos casos lanzaron comunicados matizando su relación exacta con KKR. Setenta bandas, por ejemplo, exigieron al Sónar un posicionamiento más comprometido. Han surgido voces que piden el boicot a los festivales, y algunos como el mismo Sónar han perdido a cabezas de cartel como Arca. A la vez, otros artistas como Kase.O o Angelus Apatrida han decidido conservar sus compromisos con los festivales, lo que ha generado polémica y malestar con algunos sectores de sus fans.
Más que festivales. Primavera Sound no tiene esos lazos con el KKR, lo que le permite adoptar una posición más combativa con respecto a Gaza. Pero lo hace al estilo PS: desde hace unos años, el festival está abanderando la transformación de los festivales españoles en algo más que encuentros para escuchar música. En muchos de ellos, el cartel se convierte en algo completamente secundario, por debajo de la socialización: empezó hace años con la transformación del Festival de Benicàssim en el punto ineludible de encuentro de la muchachada indie antes de la invasión británica, y Primavera Sound recoge en parte su testigo.
Y con noria. Quizás el elemento de Primavera Sound que más evidencia esta opción es la noria que se instaló en 2013 y que distanció definitivamente al festival del resto de sus competidores. Desde entonces han trabajado en esa dirección acercando al festival más a un centro de ocio que a otra cosa: food trucks y puestos de gastronomía, talleres y actividades (muchos de ellos orientados al público infantil), conferencias, exposiciones multidisciplinares, mercados de artesanía, moda y merchandising. Y durante el año, la Fundación Primavera Sound lleva a cabo actividades de todo tipo, muchas de ellas de concienciación social o dirigidas a jóvenes, como talleres para aprender a montar un festival.
Punto intermedio. Primavera Sound, no obstante, quiere retener algo de su personalidad original: aunque es una atracción turística de primer orden para Barcelona (dejó en la ciudad 272 millones de euros en 2024, según un estudio de la consultora MKTG Spain), no quiere perder su identidad netamente catalana, como demuestra el compromiso de la Fundación con la formación local (muchos de sus cursos se han incorporado a los programas de estudios de la autonomía). Y dentro de esa identidad está la reivindicación a favor de Gaza, que mantienen constante y explícita en aspectos como la programación de Radio Primavera Sound, sin miedo a posicionarse.
Lo único que queda por ver es qué tal sienta a los muchos turistas y expats norteamericanos que pasan cada año por el festival (en 2024, el 59% de los 130.000 asistentes fueron de origen internacional) una instalación tan claramente posicionada (y que no deja de acaparar titulares) como la de ‘Unsilence Gaza’.
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La noticia
Los festivales españoles están en crisis por Israel. Mientras, el Primavera Sound ha incluido los bombardeos en Gaza en su cartel
fue publicada originalmente en
Xataka
por
John Tones
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