Una extraña marea blanca está llegando a las costas gallegas durante los últimos días, en los que millones de pequeñas bolas de plástico han inundando los arenales gallegos de las rías de Vigo, Pontevedra, Arousa, Muros y Noia y también las playas de la zona de A Coruña y Ferrol. Un vertido que está afectando la vida diaria de miles de personas de decenas de municipios. ¿Qué está pasando?
¿Qué son y de dónde vienen? Las primeras aparecieron el 13 de diciembre en la playa de Espiñeirido y desde entonces no han dejado de brotar como setas en muchos puntos de Galicia. En realidad se trata de pellets, o lágrimas de sirena, bolitas de plástico de menos de 5 milímetros de tamaño que se emplean para fabricar otros productos plásticos, como botellas, contenedores o bolsas.
Todas estas que están inundando la costa gallega concretamente proceden del buque Toconao, tal y como ha confirmado la Delegación del Gobierno en Galicia. Y el motivo es que varios contenedores del barco (cargados con estos pellets), que navegaba cerca de la costa portuguesa, cayeron al mar y flotaron hasta las rías.
Una marea blanca. Según cifra la asociación Noia Limpa, en total hay unos 70 sacos de 25 kilos cada uno que pertenecen a la empresa Bedeko Europe, con sede en Polonia. Una crisis que recuerda a la del Prestige. El problema es que el cargamento llega flotando a las costas y se rompe, esparciendo así todas las bolitas por la arena. Además, su tamaño diminuto, su peso y su color claro complica, y mucho, su recogida. Ante esta situación, una cascada de denuncias por parte de los ciudadanos ha tenido lugar desde principios de mes.
Una crisis medioambiental. Este problema ha llevado a la Xunta a activar el nivel 1 del Plan Territorial de Continxencias por Contaminación Mariña Accidental de Galicia (Plan Camgal) y el servicio de Guardacostas se encuentra ahora vigilando todo el litoral, tanto por medios marítimos como terrestres, con el objetivo de detectar rápidamente la presencia de más cargamento que pueda llegar a las costas.
Hay que tener en cuenta que estos pellets son microplásticos y una mezcla de productos químicos que pueden actuar como “esponjas tóxicas” que atraen toxinas químicas y otros contaminantes a sus superficies. Según la asociación ecologista Adega, pueden “suponer una nueva agresión contaminante” en el litoral gallego y afectar “gravemente” a la población, ya que la economía local está basada en los mariscos y la pesca.
Acciones de recogida. Muchos ciudadanos han convocado a través de WhatsApp grupos voluntarios para ayudar en la limpieza de las playas esta semana. Lo hacen con sus propias manos, equipados con guantes y bolsas. Es un trabajo muy minucioso y critican la falta de información mientras piden máquinas cribadoras que se puedan pasar por la arena para sacar los plásticos, algo que necesita permisos de la Xunta.
La polémica. Noia Limpa, otra de las asociaciones ecologistas, se puso en contacto con los diferentes ayuntamientos implicados. Sin embargo, dicen no haber recibido respuesta. “Nosotros no podemos lanzarnos a las playas a limpiar. Necesitamos un permiso por parte de las administraciones competentes, que en este caso son los propios ayuntamientos”, explican en este artículo de 20 Minutos.
Pero los Ayuntamientos, como el A Coruña o el de Oleiros denuncian que no han tenido ninguna comunicación de la Xunta, del Gobierno central ni de medios preventivos para un problema que, según ellos, no es de competencia municipal. El problema es que para movilizar los medios del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), primero la Xunta tendría que elevar su plan de emergencia al nivel 2, explican desde la Delegación del Gobierno en Galicia. Aún así, la Delegación ha anunciado que una empresa responsable se hará cargo: “Ya se han puesto en contacto con organismos para que les avisen donde aparezcan los pellets para ir a retirarlos”.
Y para añadir más leña al fuego, el conselleiro do Mar de la Xunta, Alfonso Villares, ha acusado al Gobierno central de “conocer hace 14 días” la información de que un barco había perdido varios contenedores en alta mar y que no fue hasta la última semana cuando avisaron a través de un correo electrónico. Vamos, un caos burocrático en el que delegar responsabilidades va a ser muy complicado.
Imagen: Greenpeace
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La noticia
Veinte años después del Prestige, Galicia se enfrenta a otro desastre medioambiental en sus playas: los pellets
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Albert Sanchis
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