La carne y los lácteos de origen vegetal ganan adeptos. Y entre un colectivo especialmente importante, además: el de la industria de la alimentación. Aunque el porcentaje de negocio que representan está lejos aún de las ventas de productos animales, grandes cadenas de “fast food”, supermercados y fabricantes han decidido dar más protagonismo a alimentos que, hasta hace no mucho, parecían condenados a las últimas baldas o las líneas finales de los menús.
La apuesta se aprecia ya; pero quizás lo más relevante es que —al menos si tenemos en cuenta los planes de algunas grandes compañías— seguirá reforzándose con el paso del tiempo.
Si dadas las circunstancias la metáfora no sonase raro, podría decirse que han empezado a poner toda la carne en el asador con los productos de origen vegetal. La cuestión es: ¿Por qué?