La primera vez que alguien pensó en lo que hoy llamamos James Webb debían de ser finales de los 80. Han pasado más de 40 años, se han invertido más de 10 mil millones de dólares; hemos disfrutado (¡y sufrido!) una de las grandes epopeyas de la nueva carrera espacial; piratas incluidos. Y hoy, por fin, la NASA acaba de presentar las primeras imágenes de esa maquinaria destinada a cambiar nuestra comprensión del cosmos.
¿El único problema? Que no son tan espectaculares como el párrafo anterior podría habernos hecho pensar. Al fin y al cabo, se trata de los resultados de las primeras semanas de un proceso que va a durar meses y va a intentar llevar a buen puerto una operación complejísima a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Esto es solo para abrir boca.