Entre las muchas lecciones que dejó el asalto al Capitolio de EEUU, en enero de 2021, tras las elecciones que desalojaron a Donald Trump de la Casa Blanca, quizás una de las más valiosas es el enorme poder de las redes sociales. Sobre todo cuando los extremismos echan mano de ellas con el propósito de crecer, amplificar su voz y articularse. A aquella enseñanza, retransmitida en vivo para todo el mundo, le siguió la resolución de las plataformas Facebook, Twitter y YouTube de vetar cuentas de corte radical, como QAnon, e incluso Trump vio cómo se suspendían las suyas.
Por su contexto y sobre todo a quién alcanzó, la medida se planteó casi como un mensaje a navegantes y un intento por salvar la propia imagen; pero no era del todo nueva en el sector. En 2020, por ejemplo, Reddit ya había clausurado el subreddit r/the_Donald, alimentado por partidarios del expresidente republicano, por su contenido antisemita y misógino y su discurso del odio. La gran pregunta es: ¿Sirve realmente de algo esta clase de expulsiones? ¿Cortan el problema?
Pues con casi todo en política y sociología: depende.
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