La falta de recursos naturales ha sido consustancial a la civilización. Por ello, a menudo hemos sufrido escasez de algún recurso natural. Así, la búsqueda de recursos sustitutivos o las técnicas para multiplicar la eficiencia de los vigentes también ha formado parte de nuestra historia y ha permitido que lleguemos hasta aquí.
Buena prueba de ello sucedió cuando aprendimos a forjar hierro. Para alcanzar las altas temperaturas necesarias, se requería de una gran cantidad de combustible en forma de madera, un tipo de combustible cuya densidad energética es muy baja (es decir, necesitamos mucha cantidad para obtener un retorno energético relevante).