El aire acondicionado tiene un enorme problema y, de hecho, ese problema va a protagonizar una de las grandes batallas de la primera mitad del siglo: mientras surgen regulaciones estatales para limitarlo por su “enorme” impacto climático, las tendencias dicen que el número de máquinas y la energía que dedicamos a la climatización no van a parar de crecer en las próximas décadas.
Bill Gates sabe que ahí (en el confort térmico de la población) se juega buena parte de la transición energética y, por eso, está intentando solucionarlo.