Discretamente, como suelen ocurrir las cosas importantes, hay una lucha salvaje por definir el futuro de los océanos y su gobernanza internacional: la regulación de la minería de aguas profundas. Allí, en los fondos marinos, se esconden miles de millones de euros en minerales valiosos y eso pone en peligro miles de especies y ecosistemas que recién ahora empezamos a estudiar.
Por suerte, gente como la mexicana Guadalupe Bribiesca-Contreras del Museo de Historia Natural de Londres está empeñada en salvaguardarlos.