En 2006, un equipo de investigadores de la Universidad Bangor encontró una almeja a 80 metros bajo las heladas aguas de la costa norte islandesa. Ming, como la llamaron, tenía 507 años de edad y eso son muchos años. Muchos. Basta decir que la esperanza de vida de estas almejas está en torno a 225 años; pero no solo teníamos anta nosotros el molusco más longevo del mundo, teníamos al animal ‘no colonial’ vivo más viejo jamás encontrado. Acto seguido, nos lo cargamos.