Cuando Goya pintó el ‘Saturno devorando a sus hijos‘ en las ajadas paredes de la Quinta del Sordo estaba dando volumen y color a un viejo tema mitológico, sí; pero, sin saberlo, estaba dibujando una verdad incómoda de nuestro propio Universo. Solo que no será Saturno el que nos devore, será el Sol… el mismo cuerpo complejo y fascinante que nos dio la vida.