Estamos en agosto de 1330. Los ejércitos de Alfonso XI rodean Teba, Málaga. En una pequeña escaramuza, unos caballeros deciden perseguir a unos nazaríes que huyen. Pero no huyen: se trata de una vieja táctica militar bereber en la que los soldados fingían huir para acabar envolviendo a sus enemigos. Los castellanos están familiarizados con ella, claro; pero los caballeros no son castellanos, vienen de Escocia.
Por eso, unos minutos después, sir James Douglas, un heroico veterano de las guerras frente al inglés, se ve rodeado por las tropas nazaríes. Tiene suficiente experiencia para saber que no va a salir de ahí con vida, pero (antes de ponerse a luchar) se lleva la mano al pecho, coge un relicario que lleva colgado y lo lanza con todas sus fuerzas hacia las líneas castellanas. Esta historia, sin embargo, empieza un poco antes.