Ni comprarse un móvil con un software especialmente cuidadoso con la privacidad ni configurar los permisos de forma enfermiza para que nadie acceda a nuestro teléfono. Por menos de 10 euros nos quitamos problemas de encima con el que parece el último grito: fundas e incluso cristales templados que impiden ver el contenido del teléfono.
El fenómeno se ha hecho bastante viral en redes sociales y es que, a pesar de que estas fundas y cristales llevan tiempo en el mercado, no son tan conocidas por el usuario más alejado del mundo tecnológico.