A veces en ciencia es conveniente utilizar lo conocido para poder imaginar las características de lo desconocido. El problema con aplicar esta lógica a los agujeros negros es que éstos no son extremadamente diferentes a cualquier cosa que conozcamos. Un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad de Dartmouth, en EE UU, ha logrado atajar este problema para entender mejor qué ocurre en las inmediaciones de los agujeros negros.