Arañas que sacrifican sus patas; cangrejos que se deshacen de sus pinzas; o babosas que se ‘autodecapitan’ para liberarse de los parásitos: la autoamputación es una práctica siniestramente popular en el mundo animal cuando la cosa se pone complicada. Sin embargo, la reina absoluta de este tipo de prácticas es la lagartija. Su habilidad para soltar la cola (aún en movimiento) y despistar a los depredadores es legendaria, pero hasta ahora no sabíamos muy bien cómo funcionaba.